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lunes, 8 de mayo de 2017

Cómo elegir coto y acertar

Ahora que la temporada de caza ha llegado a su fin, el movimiento de cazadores de un coto a otro es continuo. Aquellos que no quedaron contentos buscan uno adecuado a sus necesidades de cara a la temporada que viene, en ocasiones sin tener en cuenta aspectos importantes. ¿Cuáles? Aquí te lo contamos. 

Texto y fotos: Eduardo Pompa / forestcaza.com


1/ Visita el coto y fíjate en esto

Lo primero en que debes fijarte a la hora de buscar un coto de caza -bien en Internet, revistas del sector u otros medios- es que contemple la especie y modalidad que te guste practicar. Después, tras contactar con el propietario, visita y observa sus dominios para conocer de primera mano si tiene buena densidad de la especie en cuestión, pero ¿cómo lo puedes comprobar? Debes fijarte en los rastros y realizar conteos. Si no sabes hacer un censo solicita dar varios paseos por el coto, tanto en coche como andando y anota los animales avistados y los kilómetros recorridos. Haz lo mismo en tu coto anterior ¡y compara! Si en el anterior apenas había caza y aquí no te salen las cuentas, evita salirte de Málaga y meterte en Malagón, como suele decirse. Valora además de la densidad si está bien gestionado: en cuanto a caza menor es importante saber cuántos bebederos y comederos posee –al menos uno cada 50 hectáreas te indicará que se preocupan por alimentar sus poblaciones-, o si existen siembras para la caza. Si posee guardería y está correctamente entablillado también es sintomático que cuidan lo que tienen. En cuanto a caza mayor, visita los comederos, siembras, praderas y otras zonas de querencia. Quien mejor las conoce es su propietario. Por último solicita facturas de daños, seguros contratados y toda aquella documentación con la que puedas hacerte una idea del número de animales que esas tierras albergan.

2/ Solicita consultar el plan técnico 

Como regla general, cada cinco años debe realizarse en cada coto de caza un nuevo plan técnico, también llamado plan de aprovechamiento cinegético. No es necesario que te muestren la memoria completa, pero sí la resolución que la administración facilita al propietario cada vez que se renueva este. Esta resolución incluye toda la información necesaria para saber qué es lo que estás contratando. En ella se incluyen: modalidades, cupos por cazador y día, número de precintos, días de caza autorizados, número máximo de socios o cazadores, delimitación en cuarteles si las hubiera, superficie total y de cada uno de estos cuarteles, capturas del plan anterior y las previstas en el futuro; por indicar las más relevantes. Si son reacios a mostrarlo piensa que algo ocultan y puede que no sea verdad parte de la información que hasta el momento te han facilitado.


3/ Infórmate por otros medios

Siempre es bueno contrastar la información de quien te lo está arrendando y esto lo puedes conseguir preguntando a la gente de la zona. Lo ideal es poder contactar con antiguos socios del propio coto, pero si no tienes idea quiénes eran, al menos podrás preguntar a la gente del pueblo. Llama al Ayuntamiento y si disponen de Técnico o Concejal de Medio Ambiente, contacta con él. Agricultores y ganaderos también te darán información valiosa, ya que son a quienes les afectan directamente los daños. Pregúntales si están contentos con la actual gestión, si se les pagan estos, si para ello se han realizado peritaciones durante los últimos años, quiénes las realizó y cuál fue su cuantía. Son ellos quienes más tiempo pasan en el monte y quiénes mejor te orientarán acerca de la densidad de especies cinegéticas de la zona y su gestión. También puedes consultar en la federación de caza de la comunidad autónoma en cuestión si existe o ha existido alguna sociedad en la misma localidad. Contacta con ellos, puedes obtener información adicional.

4/  ¿Cuánto debo pagar?

Lo primero que debes tener claro es si estás interesado en contratar una o varias acciones para ti y tus amigos o queréis quedaros con el aprovechamiento cinegético al completo. Ten en cuenta que esto último suele salir más caro. Ya que en el caso de las acciones, tendrás posibilidad de contratar solo aquello que te interesa –la media veda, las esperas por daños al jabalí, un precinto de corzo u otra especie de caza mayor, etc.-. Dependerá mucho de la zona de caza. Por poner un ejemplo, algunos cotos sociales de caza menor en provincias como Cuenca, Ciudad Real o Toledo comercializan acciones de caza para ‘forasteros’–es decir, para gente que no es del propio pueblo- por menos de 500 euros anuales. Sin embargo, cotos de caza con la misma densidad en Madrid son difíciles de encontrar por menos de 1.000 euros. En la caza mayor sucede algo parecido. Ahora que es tiempo de corzos encontrarás precintos que pueden oscilar entre los 500 y los 1500 euros, dependiendo de la zona de caza y el tipo de coto. Suelen ser más caros los que mejores siembras tienen o si disponen de agua abundante o son famosos por tener querencia para determinadas reses –montes especialmente cochineros, por poner un ejemplo-. Internet puede ayudarte. Consulta anuncios de la zona y hazte así una idea de lo que se está pagando en cotos de alrededor.


5/ ¿Quiénes tendrás como vecinos?



Las lindes son muy importantes en cuanto a cotos de caza se refiere. No es lo mismo lindar con una reserva, a sabiendas que cuenta con guardería y la presión cinegética a la que están sometidas es mucho menor que la mayoría de cotos de caza, que lindar con un terreno libre o de aprovechamiento común, donde cada domingo decenas o cientos de cazadores exterminen cada palmo de terreno propio y ajeno. Infórmate a quiénes pertenecen, cómo están arrendados –si es de manera anual cuenta con que no se realiza ningún tipo de gestión-, si están correctamente entablillados, y en el caso de caza mayor, si se realizaron en años anteriores monterías o batidas y cuáles fueron sus resultados. Toda la información que puedas obtener en cuanto a los alrededores será tan válida como la de los propios terrenos de caza. Se trata de que no te engañen y tus futuros días de caza no se conviertan en una pesadilla. ¡Suerte!


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viernes, 28 de abril de 2017

Precintos de corzo: dónde, cuándo y cómo colocarlos

Inmersos ya en plena temporada corcera aún son muchos los cazadores que tienen dudas acerca del lugar donde deben colocar el precinto una vez abatido el animal, cómo hacerlo o simplemente en qué momento utilizarlo. En las siguientes líneas apuntamos comunidad por comunidad los citados aspectos. 

Texto y fotos: Eduardo Pompa / forestcaza.com
Colocando precinto entre roseta y luchadera, lugar donde la mayoría de las comunidades exigen instalarlo. / ForestCaza


Andalucía

Debes colocarlo antes de mover el animal del sitio donde lo hayas abatido y colocar el precinto en la base de la cuerna, entre roseta y luchadera.

Aragón

Colócalo nada más cazarlo y antes de abandonar el coto de caza, atraviesa una de sus orejas o ajústalo en la cuerna.

Asturias

Precinta nada más abatirlo, en el trofeo. Puede ser en cualquier lugar de este último. La legislación al respecto no especifica el sitio exacto.


Cantabria

Utiliza el precinto nada más abatir el corzo. Colócalo en la base de la cuerna, entre roseta y luchadera.


Castilla-La Mancha

Debes fijar el precinto en la cuerna del corzo antes de abandonar el coto de caza donde lo hayas cazado. En lugar donde colocarlo: entre roseta y luchadera.


Castilla y León

Debes colocar el precinto una vez abatida la pieza, sin que esté permitido moverla. Ponlo en la base de la cuerna, entre la roseta y la primera punta.

Cataluña

Precinta cuando cobres la pieza. En este caso por duplicado (así se entregan a los cazadores): uno en la cuerna y otro en el corvejón (para poder portar la carne del animal).


Extremadura

Coloca el precinto antes de moverlo, bajo la luchadera bien ajustado sin que sea posible su desplazamiento.


Galicia

Debes fijar el precinto antes de mover el corzo tras abatirlo. Fíjalo entre luchadera y roseta para que tenga que ser destruido irremediablemente tras su utilización.

La Rioja

Pon el precinto inmediatamente después de cobrar el corzo y antes de trasladarlo a los lugares de inspección veterinaria, despiece u otros. Mucho cuidado con dañarlo durante estos últimos menesteres.

Navarra

Colócalo nada más abatirlo, entre roseta y luchadera, siempre y cuando cuente con esta última y tenga unas dimensiones suficientes para evitar que se salga del cuerno una vez cerrado el precinto. De otro modo, ajusta fuertemente en el lugar del trofeo donde tenga que ser destruido tras ser utilizado irremediablemente.

El precinto debe utilizarse una sola vez y colocarse bien ajustado sin que sea posible su desplazamiento. / ForestCaza


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viernes, 31 de marzo de 2017

Todo lo que debes saber si has pensado vallar tu finca

Si alguna vez te has planteado vallar tu finca o coto de caza, las siguientes líneas te interesan. Aprovecha el inicio de los meses de veda y aprende todo lo que debes saber al respecto. No olvides antes seguir los siguientes consejos para conocer si realmente es lo que necesitas.

Texto y fotos: Eduardo Pompa / forestcaza.com

Vallado cinegético. / ForestCaza

1. ¿Por qué vallar?

Muchos propietarios de fincas privadas de caza mayor abiertas se plantean hacerlo para garantizar tanto los resultados de las cacerías como la seguridad de sus terrenos frente a los furtivos. Pero también hay inconvenientes: si su superficie es pequeña, puede traducirse en problemas de consanguinidad de nuestras especies, así que si lo haces te verás obligado a introducir animales de otras fincas cada cierto tiempo. También habrá quien rechace cazar en tus dominios por considerarla una caza ‘artificial’. Por último, vallar cientos o miles de hectáreas no es precisamente barato. Recomendamos hacerlo sólo cuando no sea posible dar viabilidad económica a tus terrenos de otro modo, pues siempre es mejor potenciar la gestión de terrenos abiertos. Tú decides.


2. ¿Qué requisitos debe cumplir mi finca?

El primero, contar con una superficie mínima que suele estar reflejada en la normativa cinegética de cada comunidad. En Andalucía, por ejemplo, es de 2.000 hectáreas, por 1.000 en otras como Castilla-La Mancha y Valencia y de 500 en aquellas reguladas por la Ley de Caza de 1970, como Madrid y Cataluña. El segundo requisito es solicitar el vallado a tu ayuntamiento a través del correspondiente formulario. Si cumples ambos y entre los usos urbanísticos se contempla el destino de los terrenos como rústicos con aprovechamiento cinegético como finca cercada de caza, podrás hacerlo.


3. ¿Qué tipo de vallado me conviene?

Las cinegéticas, también llamadas ganaderas o anudadas, son vallas de tela metálica soportada comúnmente por postes de madera. Se usan normalmente para ganado en pastoreo extensivo y fincas privadas de caza, y se caracterizan por los grandes cuadros que forman los alambres verticales y horizontales. Hay dos tipos. En las más habituales el alambre vertical va enrollado en el horizontal. Es el conocido como nudo de muelle. En las llamadas ‘de alta tensión’, los nudos entre los alambres horizontales y verticales se realizan mediante otro alambre independiente. De ahí su nombre: nudos independientes. Estas últimas son las más recomendables para la caza mayor, ya que garantizan una mayor resistencia y duración. El grosor de los alambres puede ir desde 1,9 a 3 milímetros, y las alturas habituales oscilan entre 80 centímetros y dos metros. Para identificar un tipo de valla suele utilizarse la siguiente fórmula: por ejemplo, 200/22/15, donde 200 sería la altura, 22 el número de alambres horizontales y 15 la separación entre los verticales.

4. ¿Cuánto me costará y cuándo estará listo?

Las empresas suelen ofrecerte un presupuesto por metro o kilómetro lineal, que suele rondar entre los 7 y 15 euros. ¿Por qué tanta diferencia? No es lo mismo vallar una finca llana donde la instalación de los postes puede hacerse de manera mecanizada y el transporte del material resulta sencillo que aquellas otras de orografía más abrupta donde sea necesario ‘cavar’ e incluso haya que utilizar un helicóptero para transportar el material. Para hacerte una idea, vallar un coto de caza mayor medio de unas 2.500 hectáreas puede costar alrededor de 200.000 euros. En cuanto a los plazos, si no quieres que tarden más de lo previsto, exige que el presupuesto definitivo refleje los días necesarios para vallar un kilómetro –unos 20 en el caso de una cuadrilla de tres o cuatro obreros especializados–.

5. ¿Cómo debo vallar?

Para evitar fugas, la altura de la valla varía en función de la especie: en el caso de jabalí, corzo y gamo debe ser de entre 1,60 y 1,80 metros; en el del ciervo, de 2,20. Lo mismo sucede con la distancia entre postes: en el caso del suido ha de ser de entre dos y cuatro metros, y de entre cuatro y seis para los cérvidos. Por cierto, si quieres evitar que los cochinos tengan una vía de escape deberás enterrar los primeros 20 centímetros del vallado: son especialistas en levantarlo. La distancia entre los hilos verticales de la malla anudada será de 15 centímetros, y entre los horizontales aumentará progresivamente desde los cinco centímetros de la parte inferior hasta los 20 de la superior de modo que los cuadrados más grandes queden arriba.

6. No olvides dejar pasos para la fauna

Paso para fauna. / ForestCaza

Debes habilitarlos cada 500 metros en zonas de bosques, monte bajo, arroyos y riberas, para facilitar que los animales puedan desplazarse de un lado a otro para colonizar nuevos territorios. En áreas agrícolas y abiertas bastará con hacerlo cada kilómetro. Su ancho será de 25 centímetros y su altura debe permitir el paso tanto de especies de caza mayor y menor y de otros pequeños animales.
Lo tienes todo en este manual del MAGRAMA que puedes descargar aquí.

7. ¿Qué consecuencias tiene en el hábitat y la fauna?

Muchos gestores se preguntan cómo reaccionan las poblaciones de caza mayor a los vallados pero no siempre se tiene en cuenta qué les sucede a los hábitats. Un estudio publicado en 2012 por Sánchez Prieto y colaboradores de la Universidad de Extremadura, Effects of small barriers on habitat use by red deer: implications for conservation practices. Journal of Nature Conservation, indica que estas ‘barreras’ tienen un efecto negativo a largo plazo sobre el mantenimiento de las praderas. Los resultados de este experimento concluyen que el hecho de colocar vallados puede inducir efectos inesperados en el paisaje, influidos fundamentalmente por la distribución del ciervo ibérico y el consecuente uso del pasto disponible. O lo que es lo mismo, ocasionar la pérdida de hábitat valioso para otras especies, como el conejo de monte y otros mamíferos. Por tanto, si te estás planteando vallar tu finca, este puede ser un inconveniente más para que antes lo pienses dos veces. ¡Tenlo en cuenta!


Sin tras haber leído estas líneas has llegado a la conclusión de que necesitas vallar tu coto de caza y no sabes quién puede hacerlo, nosotros podemos ayudarte. Contacta con ForestCaza. Trabajamos con los mejores profesionales.


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martes, 21 de febrero de 2017

Corzos, ¡localiza los mejores!

Se acerca la apertura del periodo hábil para la caza del corzo y son muchos los aficionados que ya sueñan con hacerse con un buen trofeo. Sabemos que en apenas un mes no vas a pegar ojo intentando averiguar dónde se esconde ese viejo ejemplar que pocos saben localizar. Pero, ¿sabes dónde encontrarlo? En el siguiente artículo analizamos los aspectos a tener en cuenta para culminar con éxito tus recechos.

Texto y fotos: Eduardo Pompa / forestcaza.com

in.pinterest.com/nilsdorff
El duende -como la mayoría de los cazadores le conocen- es una especie de hábitos solitarios. A pesar de ello, durante estas fechas y hasta el inicio de la primavera, podrás localizar al macho acompañando a la hembra y las crías del año anterior, o incluso formando grupos más o menos numerosos al juntarse varios de estos.

Nuestro protagonista prefiere biotopos de pequeña extensión, con distribución de la flora en mosaico que incluyan agrupaciones arbóreas salteadas, perdidos y siembras. Es habitual que el territorio de un macho se solape con el de varias hembras. Y una vez llegada la primavera, sean los más jóvenes los que deambulen de un lado a otro expulsados por los veteranos o más fuertes, viéndose obligados a colonizar nuevas zonas o bien asentarse en las peores o más humanizadas.

Su dieta es variada y su corto tracto digestivo le obliga a alimentarse frecuentemente. Consumirá  cuando se inicie el periodo hábil de caza -abril en la mayoría de nuestras regiones- renuevos, brotes y yemas de árboles y arbustos, así como multitud de herbáceas.

Trofeos del norte vs. trofeos del centro y sur

Existe una gran variación en cuanto al color, perlado, forma, volumen y tamaño de la cuerna. Estos dos últimos aspectos bastante acusados entre los ejemplares del norte y centro-sur peninsular.

Llama la atención que es precisamente en la cordillera Cantábrica donde encontramos los ejemplares más corpulentos. Sin embargo, sus trofeos son más pequeños. ¿Por qué sucede esto? La respuesta no es sencilla. Existen diferentes opiniones acerca de la causa, sin haber sido hasta el momento, avaladas en profundidad por algún estudio científico.

No obstante, arrojaremos algo de luz al respecto: la genética y la dieta son dos de los principales factores que hacen que los corzos del norte y centro-sur peninsular sean tan diferentes en cuanto a su trofeo. El primer caso se hace patente cuando ejemplares criados en cautividad en el centro peninsular no consiguen desarrollar todo su potencial en fincas del norte y viceversa. En el segundo caso, el factor ambiental cobra relevancia dada la ausencia de suficiente insolación diaria en el norte, privando al corzo de la formación de vitamina D y, por ello, alterando el proceso de calcificación de la cuerna. Además, la presencia de condiciones climáticas adversas, como nevadas, más comunes en el norte o zonas de montaña, provoca que el duende no pueda obtener una alimentación adecuada, consumiendo parte de sus reservas, necesarias estas en la formación del trofeo. Añadiremos que es en estas zonas donde mayores precipitaciones se producen, provocando además un efecto de lavado del suelo -normalmente ácido-, disminuyendo aún más la disponibilidad de minerales fundamentales en la formación de la cuerna del corzo, como el calcio, pasando en menor cantidad a las plantas y de estas al animal, a través de su alimentación.

Caces en el lugar que caces te interesará de igual modo aprender a localizarlos. Pues bien, continúa leyendo. Te contamos cómo.  

¡Localízalos en tu coto! 

Fíjate en estos rastros claves para el avistamiento

  • Rascaderos y escodaduras: se desprenden de la borra o correal durante estas fechas frotando su cuerna sobre árboles y arbustos de pequeño porte. Producen con ello un característico descortezado. Si has encontrado alguna ¡ya has localizado el territorio de un macho!
El corzo gusta de descorrear su cuerna durante los meses de febrero y marzo en pequeños arbustos como jaras, brezos y enebros o en árboles de escaso porte. / ForestCaza. 
  • Excrementos: son pequeños, ovalados y con un característico ‘pico’ en uno de sus extremos. Su tamaño no supera los 8-10 milímetros. 
Excrementos de corzo. / ForestCaza
  • Huellas: son triangulares y alargadas, de forma acorazonada. Sus dimensiones: 4,25 por 3 centímetros aproximadamente. 
Huella de corzo. / ForestCaza
  • Escarbaduras y camas: las primeras son pequeñas zonas que limpian con sus pezuñas como método de marcado, comunes junto a escodaduras. Las segundas, aquellas donde se acuestan para rumiar o descansar. 
Escodadura y escarbadura de corzo. / ForestCaza
    • Siembras: le pirran las mezclas compuestas por trigo, veza y ray-grass. También la esparceta -serán capaces de atravesar otras siembras sin hacer el mínimo caso con tal de llegar a ella-, y ya más adelantada la temporada, el girasol y el altramuz.
    El corzo es capaz de desplazarse atravesando diferentes siembras hasta llegar a su preferida. / ForestCaza.


    Cázalos con ‘el culo’ y… ¡cuidado con el aire!

    Una vez tengamos indicios de su presencia, realizaremos las primeras esperas para localizar los mejores ejemplares, teniendo en cuenta siempre la dirección del viento. Busca un sitio elevado desde el que divises las siembras, praderas o bordes de arroyos más querenciosos. Es en estos enclaves donde ‘dará la cara’. Accede a ellos con el viento en el rostro antes de que amanezca o durante las últimas horas de la tarde -es cuando más activos se muestran y cuando más fácil será localizar los mejores machos-.

    10 puntos a tener en cuenta para acabar con éxito tus recechos 

    1. El equipo: debe estar compuesto por ropa cómoda y preparada para el frío o la lluvia, botas con membrana impermeable y elementos básicos como agua, algo de comida, una navaja, cuerda, guantes, gorra, linterna, trípode o vara y una buena mochila donde llevarlo todo. 
    2. El rifle: dado el pequeño tamaño de nuestro objetivo debes ponerlo a tiro lo más ‘fino’ posible. Te recomendamos que días antes al rececho acudas a un campo de tiro y compruebes este aspecto, si no quieres llevarte un disgusto y errar por ello el corzo de tu vida. 
    3. Calibres adecuados: conviene la utilización de calibres adecuados al tamaño del duende. Entre los más populares y efectivos podemos citar aquellos que se encuentran entre el .243 Win. y el archiconocido .3006 Springfield. 
    4. Óptica: imprescindible que sea de buena calidad, ya que los corzos son más activos precisamente en los momentos en que vamos a disponer de poca luz. También que sean ligeros, para portarlos de manera cómoda. Los mejores visores serán aquellos de aumentos variables -entre 3 y 12- y 'campanas' con dimensiones entre 42 y 50 . Los prismáticos más recomendables: 7x42 u 8x42. 
    5. El mejor momento para intentarlo: como ya hemos comentado es al amanecer y al atardecer cuando los corzos muestran mayor actividad. Aprovecha el medio día para descansar, sobretodo si hace calor ya que los animales permanecerán más tiempo tumbados. 
    6. Querencias: los machos fuertes ocuparán los territorios más favorables y con mejores posibilidades alimenticias. Durante el primer mes de su periodo hábil búscalos en las siembras de cereal (trigo, cebada, centeno) y forrajeras (esparcetas y alfalfas), el monte aún no se ha recuperado de las fuertes heladas invernales y acudirán a ellas tarde o temprano. No les queda más remedio. 
    7. Localización: mira y remira con los prismáticos. Cuántas veces hemos estado frente a una ladera donde había algún corzo y no lo hemos localizado hasta echarnos los prismáticos a la cara. Aunque parezca que puedes verlos a simple vista no lo olvides: los prismáticos serán tus mejores aliados. 
    8. Cómo juzgar un trofeo: te enseñará la propia experiencia, aunque podemos decirte que aquel corzo cuya cuerna no sobrepasa al menos en 5 o 6 dedos la longitud de sus orejas no es bueno. Como dice un amigo nuestro, ante los corzos buenos no se duda, si tienes que echarte los prismáticos a la cara en varias ocasiones y comienzas a justificarte, olvídalo, es más pequeño de lo que imaginas. 
    9. La entrada: una vez localizado el ejemplar a abatir, comprueba la dirección del aire y estudia mentalmente el itinerario de acercamiento que te mantenga alejado de su vista. Según te acerques cuidado con hacer ruido, puede que las hojas o ramas te jueguen una mala pasada y alerten al propio ejemplar o a alguna hembra que lo acompañe. 
    10. El disparo: si ya permaneces apuntándolo, no te precipites. Busca un buen apoyo y espera a que se cruce. Apunta al codillo y contén la respiración. Deja que la detonación te sorprenda. En caso de fallarlo acude al lugar del disparo, puede aparentemente no haberlo acusado y sin embargo estar herido.

    ¿Qué es lo que determina la calidad de los trofeos?

    Macho de corzo aún con la cuerna cubierta por borra. / ForestCaza
    • Densidad de población: Respecto a la estructura de la población, algunos autores opinan que la ausencia de corzos adultos y una relación de sexos desproporcionada a favor de las hembras pueden tener como consecuencia que algunos machos se vean sometidos a esfuerzos excesivos durante el celo, pierdan mucho peso y lleguen al invierno mermados físicamente. En esta situación, la cuerna formada al año siguiente será de peor calidad como consecuencia de la menor disponibilidad de reservas por parte del organismo.
    • Genética: como ya hemos apuntado es uno de los aspectos a tener en cuenta. Aunque algunos afirman que en los corzos no hay ningún animal selectivo, sí existen ciertas deformidades que pueden heredar los futuros corcinos, y en cuanto al trofeo se refiere, si buenos ejemplares quieres tener, deberás plantearte eliminar primero aquellos cuyo trofeo no sea adecuado, bien por alguna malformación o bien porque su desarrollo no sea proporcionado a su edad. 
    • Alimentación: es primordial, sobre todo cuando el animal es joven, para un adecuado desarrollo óseo. Escasez de alimento o falta de determinados nutrientes como el calcio, producirá dificultades en el proceso de calcificación de la cuerna y, por ende, peores trofeos. 
    • Estado de salud: determina este las condiciones idóneas del desarrollo de la cuerna, debido a alteraciones en el metabolismo o a la pérdida de energía. Aquel ejemplar enfermo o con dificultades en los meses cuando se desarrolla esta –finales de invierno-, difícil tendrá lograr que su metabolismo dé lo mejor de sí y su trofeo estará evidentemente por debajo de su potencial genético.
    • Estrés: es otro factor a tener muy en cuenta. Actividades mal organizadas o trabajos agrícolas o forestales intensos, la presencia de otros animales no compatibles o la inadecuada gestión del turismo en la zona, pueden echar al traste la tranquilidad de nuestro cérvido, y por tanto su estado de salud y el adecuado desarrollo de la cuerna.


    En resumen, son muchos y discutibles los aspectos a tener en cuenta para comprender el desarrollo de la cuerna y la distribución de los mejores machos de corzo en un determinado coto, aunque bien es cierto que los que consideramos más importantes son los que aquí han sido citados y, por consiguiente, aquellos a tener en cuenta para la gestión y localización de los mejores.

    Esperamos que estas breves líneas hayan servido de ayuda para todos aquellos aficionados interesados en la caza y gestión del duende del bosque.

    Suerte ¡y al corzo!

    Nos vemos en el monte.




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